¿Dónde están los adultos?
Cuando era pequeña pensaba que los adultos eran personas que habían alcanzado una madurez y conocimiento extenso sobre la vida. En mi imaginación los recreaba como personas de una cierta edad con muchísimas vivencias e influencias a sus espaldas de las que habían extraído profundas enseñanzas. Esto les proporcionaba una sabiduría y saber estar que los distinguía del resto, por lo que suponía que todo el mundo aspiraba de un modo u otro a ser como ellos. Eran un ejemplo de vida, de pensamiento, de acción, personas que inspiraban a los jóvenes a ser mejores personas.
Conforme fui creciendo creía encontrar esos adultos, pero una vez tras otra el velo caía y la verdad se mostraba decepcionándome. Quizás nunca existieron los adultos, quizás esa imagen de jefe indio al que todos respetan y cuyos consejos siguen los demás no sea más que una ilusión. Sin embargo, si alguna vez lo hubo esta sociedad consumista está retrasando cada vez más ese momento. Nunca imaginé que los adultos estarían deseando ver la última película de Marvel, jugando a los videojuegos en sus casas, gastando dinero en ropa y complementos, saliendo de fiesta por las noches a discotecas con reggaeton de fondo o enganchados a series y redes sociales. Me los imaginaba más bien leyendo libros, cuidando de su entorno cercano, implicados en proyectos interesantes o desarrollando alguna destreza en sus ratos libres.
¿Qué pasó?¿Dónde fueron a parar los adultos?


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