El jugador de Fiódor Dostoyevski
Roulettenburg. Sin duda Dostoyevski se encontraba de buen humor cuando decidió situar la acción de su novela "El jugador" en esta ciudad.
Nos encontramos con una novela autobiográfica, en la que Dostoyevski nos habla de sus dos perdiciones, la ruleta y las mujeres. Sin embargo, no creo que el protagonista principal sea Aleksei, a pesar de que se nos presente la historia a través de sus ojos, sino más bien un poderoso caballero llamado "Don Dinero".
Parece que todo está sometido a sus caprichos, el respeto, el amor, el poder. ¿Habrá cambiado algo la historia desde 1866?
La novela nos muestra, por ejemplo, unas mujeres que no se doblegan a ningún hombre que no les provea una gran suma y esto es algo que se ha criticado mucho del género ¿pero acaso los hombres son diferentes? Las mujeres buscan comodidades, lujos y el dinero se las puede proveer, a cambio ofrecen su vida pues ellas no podían trabajar ni labrarse una fortuna de otro modo. Los hombres en cambio sí eran dueños de su vida y una vez provistos de riquezas podían elegir compañera con libertad, pero la mayoría también optaba por hacer provechosos enlaces que aumentasen la suma.
En cuanto al respeto, si por algún revés caías en quiebra, pasabas de ser la persona más respetada del mundo a una completa desconocida que no merecía ni un saludo.
Todavía el pueblo ruso de entonces pensaba que la suerte era en gran parte la causante de un golpe de fortuna o desgracia, por lo que la ruleta describía muy bien su esencia. Hoy en día, sin embargo, se atribuye el bienestar al trabajo individual de cada persona. Esto puede parecer un avance ya que hemos dejado de creer en "milagros", no obstante, nos olvidamos de que no todos nacemos ni nos educamos en las mismas circunstancias y en gran parte nuestro futuro depende de ello. Así es que miramos con condescendencia a los fracasados pensando "si yo pude, tu también podrías haberlo hecho".
No estaría de más pensar que el azar existe y a pesar de que los jugadores hagan numerosos cálculos de probabilidades, nunca serán capaces de predecirlo todo. El mundo al fin y al cabo es bastante incierto y nunca se sabe dónde ni cómo podemos acabar.
Nos encontramos con una novela autobiográfica, en la que Dostoyevski nos habla de sus dos perdiciones, la ruleta y las mujeres. Sin embargo, no creo que el protagonista principal sea Aleksei, a pesar de que se nos presente la historia a través de sus ojos, sino más bien un poderoso caballero llamado "Don Dinero".
Parece que todo está sometido a sus caprichos, el respeto, el amor, el poder. ¿Habrá cambiado algo la historia desde 1866?
La novela nos muestra, por ejemplo, unas mujeres que no se doblegan a ningún hombre que no les provea una gran suma y esto es algo que se ha criticado mucho del género ¿pero acaso los hombres son diferentes? Las mujeres buscan comodidades, lujos y el dinero se las puede proveer, a cambio ofrecen su vida pues ellas no podían trabajar ni labrarse una fortuna de otro modo. Los hombres en cambio sí eran dueños de su vida y una vez provistos de riquezas podían elegir compañera con libertad, pero la mayoría también optaba por hacer provechosos enlaces que aumentasen la suma.
En cuanto al respeto, si por algún revés caías en quiebra, pasabas de ser la persona más respetada del mundo a una completa desconocida que no merecía ni un saludo.
Todavía el pueblo ruso de entonces pensaba que la suerte era en gran parte la causante de un golpe de fortuna o desgracia, por lo que la ruleta describía muy bien su esencia. Hoy en día, sin embargo, se atribuye el bienestar al trabajo individual de cada persona. Esto puede parecer un avance ya que hemos dejado de creer en "milagros", no obstante, nos olvidamos de que no todos nacemos ni nos educamos en las mismas circunstancias y en gran parte nuestro futuro depende de ello. Así es que miramos con condescendencia a los fracasados pensando "si yo pude, tu también podrías haberlo hecho".
No estaría de más pensar que el azar existe y a pesar de que los jugadores hagan numerosos cálculos de probabilidades, nunca serán capaces de predecirlo todo. El mundo al fin y al cabo es bastante incierto y nunca se sabe dónde ni cómo podemos acabar.


Bueno, yo no estoy tan segura de que el bienestar se atribuya principalmente al trabajo. Cada vez están más en alza las apuestas deportivas y todo tipo de juegos de este tipo. Claramente una manera de arruinar a la gente sin rumbo como hace unos años lo harían las drogas. Además, seguimos echando la lotería, yo misma compré una participación el otro día para el sorteo de Navidad (con la excusa de un donativo para un viaje de estudios). El estado permite todo este tipo de historias porque no le interesa nuestro bienestar, quiere que sigamos dando vueltas a la ruleta como si fuéramos unos ratoncitos.
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